MENARQUIA Y BIODESCODIFICACIÓN

Por Jesús Casla
Terapeuta de BioNeuroEmoción –

 Descodificación Biológica
& Hipnosis Clínica Reparadora

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La menarquia es el primer sangrado menstrual o menstruación que tiene lugar al inicio de la pubertad, normalmente entre los 11 y  los 13 años de edad, y representa, sin duda, uno de los pasos más importantes en la vida de cualquier mujer.

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Menarquia, la primera menstruación: inicio de la madurez de la mujer

Toda mujer alcanza la madurez sexual cuando en su cuerpo comienzan a producirse hormonas femeninas que le otorgan la capacidad de concebir. Por una parte, la regla evidencia que el desarrollo hormonal ovárico funciona adecuadamente pues con la menarquia culminan una serie de procesos fisiológicos y anatómicos por los que se activan los ovarios para que en ellos comiencen a producirse hormonas como los estrógenos, que resultan fundamentales para el crecimiento de la mucosa endometrial, y la progesterona. Por otra, la producción hormonal va a ser la responsable de la aparición de rasgos físicos de madurez, como el desarrollo de los pechos y el crecimiento de vello púbico.

La primera regla frecuentemente va precedida de molestias abdominales que anuncian la entrada en una nueva etapa para la chica que observa desconcertada, y probablemente también desinformada, la irrupción de una serie de cambios en su cuerpo y en su emotividad, resultado de la “revolución hormonal” que está teniendo lugar en su cuerpo.

La edad en la que una niña tiene su primera regla es muy importante ya que pone de manifiesto circunstancias que deben ser valoradas e interpretadas porque pueden determinar cómo vivirá y afrontará después sus distintos roles y funciones en la vida, incluso su predisposición a sufrir determinados síntomas y problemas de salud. Cómo y cuándo se presenta la primera regla evidencia la naturaleza y la magnitud de los posibles conflictos emocionales que pueda albergar en su interior la mujer adolescente con respecto a su feminidad, la sexualidad, el modelo de mujer observado en su madre y los roles sociales y culturales asignados. Si esos conflictos existen, dejan secuelas profundas que marcarán su vida.

Menarquia precoz

Se han registrado casos excepcionales de niñas que han tenido su primera regla a la temprana edad de seis años sin haber mostrado el desarrollo de los mamas o la aparición de vello púbico. Estos casos de excesiva precocidad se deben a úteros hipersensibles a la acción de las hormonas sexuales. En estos casos extremos se produce un claro desfase biológico, emocional e intelectual porque la niña aparenta más edad, si bien mentalmente sigue siendo una niña.

Tradicionalmente, la medicina occidental ha venido considerando diversas circunstancias que supuestamente influyen en el adelanto de la menarquia. Una de ellas es el peso al nacer. Las niñas que nacen con un peso reducido parecen predispuestas a experimentar después un desarrollo acelerado para recuperar ese atraso inicial en su crecimiento y peso, lo que provocaría la aparición temprana de la menarquia. Por tanto, la medicina interpreta que el incremento del índice de masa corporal (IMC) en la infancia y la adolescencia, por la resistencia a la insulina de base genética, explica, al menos en parte, el adelanto de la menarquia.

Parece que también el consumo abundante de proteínas de origen animal y de productos que contienen soja pueden provocar el adelanto de la menarquia a través del sobrepeso. En sentido contrario, se considera que la ingesta de nutrientes ricos en fibras, proteínas vegetales y  vitamina D influyen en la ralentización del proceso de maduración sexual.

Las situaciones de estrés en el ambiente familiar vividas durante la infancia contribuyen decisivamente al adelanto de la menarquia. La primera regla supone tanto el inicio del proceso de afirmación de la chica con respecto a la propia familia como el primer paso hacia su propia autonomía. De este modo, la menarquia precoz que tiene lugar en un ambiente familiar tóxico adquiere el sentido biológico de afirmarse y desmarcarse de esas situaciones tensas y emocionalmente difíciles. Por otra parte, la chica con menarquia precoz está lanzando a su familia el mensaje de que quiere dejar de ser vista y tratada como una niña -probablemente sobreprotegida- a la que no se concede ninguna autonomía.

Muchas veces, la menarquia precoz aparece en niñas-adultas. Niñas que han sido parentalizadas; que han tenido que asumir a muy temprana edad la responsabilidad de sustituir a su madre y cuidar de sus hermanos pequeños o de la propia madre si está enferma –muy habitual en casos de madres depresivas- o ausente. La hija parentalizada, o niña-adulta, se ve forzada a acelerar su madurez porque las circunstancias le llevan a asumir un rol que no le corresponde. Se ve desposeída de etapas preciosas de su maduración, convirtiéndose en una mujer dentro del cuerpo de una niña. Ese rol asumido de mujer hará que su maduración afectiva, intelectual y biológica se acelere. En estos casos es muy habitual que la primera regla se presente antes de lo normal.

Esa maduración acelerada también debemos observarla desde un punto de vista psicológico, más concretamente desde la posible existencia de un complejo de Electra. La chica que siente una relación afectiva incompleta e insatisfecha con su padre manifiesta lo que en psicología se denomina complejo de Electra y busca obtener, de manera inconsciente, la atención y el afecto del padre, posiblemente incluso en rivalidad con la madre. Este anhelo puede acelerar su maduración física y biológica para resultarle más atractiva y llamativa como mujer. Esa maduración acelerada puede y suele implicar también el adelanto de la primera regla.

Todas estas situaciones y circunstancias vividas en la pubertad, especialmente la parentalización y la maduración acelerada, incrementan posteriormente los casos de ansiedad y depresión en esas mujeres.

Menarquia tardía

Generalmente, se considera menarquia tardía, o retraso puberal, cuando la primera regla se presenta a partir de los 15 años. Desde la medicina se consideran diversas circunstancias que pueden explicar este retraso, como por ejemplo la falta de desarrollo de los órganos sexuales y la insuficiencia ovárica prematura.

Deben tenerse en cuenta también ciertas patologías crónicas que a menudo provocan un retraso en la llegada de la pubertad, como por ejemplo las enfermedades gastrointestinales, infecciones renales y respiratorias, y la enfermedad celíaca, muy a menudo no diagnosticada ni tratada pero con claras repercusiones en la edad de inicio de la menarquia.

La actividad física excesiva o muy intensa provoca el retraso de la primera regla, como suele ocurrir con muchas atletas de alto nivel. Habitualmente, las deportistas tienen un desarrollo biológico más lento y paulatino. Desde la niñez, integran en su rutina diaria el hábito del ejercicio intenso y sistemático. Incluso se han realizado estudios que apuntan un retraso promedio de unos cinco meses en la aparición de la primera regla por cada año de entrenamiento físico intenso desde la niñez. Hacemos estas consideraciones obviamente sin tener en cuenta el uso de sustancias específicas –unas prohibidas, otras permitidas- que potencian las prestaciones físicas; pero que también inciden de forma clara y rotunda en la fisiología y en el desarrollo físico y muscular de las jóvenes deportistas.

Asimismo, una bajada de peso extrema (con índices de grasa corporal inferiores a 17%) o una alimentación inadecuada o insuficiente provocan de manera directa una menarquia tardía. En este sentido, no podemos desdeñar el claro y perjudicial influjo de las modas en las sociedades desarrolladas, especialmente en las mujeres adolescentes. La imposición o adoptación de determinados cánones de belleza, sólo accesibles mediante la adopción de dietas alimentarias altamente estrictas, puede comprometer seriamente la salud y retrasar la aparición de la primera regla.

De hecho, cuando la niña en la pubertad presenta trastornos en su alimentación, como anorexia o bulimia, la menarquia suele retrasarse; y si ya menstruaba, la regla puede llegar a desaparecer (amenorrea).

La adolescente que sufre anorexia manifiesta odio hacia su propio cuerpo, pretendiendo con su drástica reducción de peso eliminar inconscientemente cualquier rasgo físico de feminidad.  Esto no quiere decir que la mujer que rechaza inconscientemente su feminidad no sea femenina sino que le resulta poco atractivo el rol social de la mujer. Mujeres que rechazan y temen su sexualidad. Tienen la sensación de carecer de identidad y espacio propios en el ámbito familiar. Desean “desaparecer”, pasar desapercibidas. Todo ello manifiesta también una baja autoestima. En cambio, la adolescente que tiene bulimia evidencia un sentimiento de asco hacia su propia imagen; pero no sólo rechaza su feminidad, como en el caso de la anorexia, sino que la vive con angustia y culpabilidad. En el fondo, tanto en la anorexia como en la bulimia la adolescente rechaza el modelo materno y femenino adquirido de la madre porque no fue satisfactorio o completo en el aspecto emocional y afectivo.

La menarquia tardía es bastante común; pero no tiene por qué alterar o afectar el desarrollo sexual ni la futura fertilidad de la mujer. Es importante, no obstante, el apoyo de la familia para que la joven no sufra angustia y complejos por su situación.

Inconscientemente, la joven que retrasa su primera regla manifiesta que desea seguir siendo niña. Probablemente teme la responsabilidad de asumir su propio camino, su propia personalidad, su propia identidad e independencia al margen del clan. Se resiste a abandonar ese status seguro y protegido que ha conocido en el seno familiar.

La regla tardía o escasa expresa biológicamente un rechazo inconsciente de la condición femenina, del propio cuerpo y de la sexualidad. Durante la madurez estos rechazos pueden continuar en las mujeres que tuvieron menarquia tardía, manifestándose en forma de amenorrea, o ausencia de la regla.

La menarquia tardía implica, además, no tener clara conciencia de sí misma, de su identidad y de su lugar y su rol en la familia y en el mundo. Por tanto, a la joven con menarquia tardía le cuesta afirmarse ante la vida y ante la familia. Tiene problemas para encontrar y asumir su identidad, y dificultades para reclamar el reconocimiento de demás. Mujeres que sienten incertidumbre sobre su forma de ser y, por ende, la manera de relacionarse con el mundo y con la vida. Mujeres con tendencia a desvalorizarse, lo que incide de forma notoria en la posterior aparición de problemas como osteoporosis y fracturas óseas.

En ocasiones, la menarquia tardía se manifiesta en hijas primogénitas que, como tales, se esfuerzan inconscientemente por acentuar y reforzar esa afinidad psicológica y transgeneracional con el linaje paterno y, sobre todo, con el padre, retrasando la primera regla para ocultar, en lo posible, su condición femenina. Otras veces la menarquia tardía puede estar determinada por el Proyecto Sentido; niñas que fueron planificadas y esperadas como varones. Esto comporta un problema de identidad desde la más temprana infancia. En su memoria más profunda conocen ese proyecto parental truncado y, para asegurarse el amor, el afecto y la atención paternos, intentarán inconscientemente disimular su apariencia femenina anulando o retrasando el desarrollo de los rasgos físicos que puedan delatarlas, como por ejemplo demorando la aparición de la regla y los inequívocos cambios físicos que implica su irrupción.

Se debe prestar atención también a dos circunstancias importantes que pueden presentarse tanto en la menarquia precoz como en la tardía, esto es: la presencia de dolor y la intensidad en las primeras hemorragias menstruales.

La joven que tiene una primera regla dolorosa –dismenorrea– probablemente está descubriendo su propio cuerpo y su sexualidad con un sentimiento de vergüenza y culpabilidad, a veces por haber crecido y haber sido educada en un ambiente marcadamente religioso del que ha interiorizado una serie de creencias que identifican la sexualidad como algo sucio y prohibido. La menarquia dolorosa manifiesta una rabia e ira profundas en la mujer joven contra esas normas sociales, culturales y religiosas que le han sido impuestas. Esa dismenorrea también puede estar provocada por normas intrafamiliares que considera injustas y que no puede subvertir, como por ejemplo el hecho de ser desposeída por sus padres de la primogenitura en favor de un hermano varón nacido posteriormente.

En cambio, cuando la menarquia se presenta abundante –menorragia– suele tratarse de situaciones en las que la mujer adolescente se siente asfixiada y manipulada en un ambiente familiar que le impide desarrollar y mostrar su propio carácter. Circunstancias vividas como limitantes que le impiden mostrarse y afirmarse en su autenticidad

No es muy habitual que la adolescente que experimenta su primera regla esté bien informada y del todo preparada, desde el punto de vista emocional, para los cambios que ese hecho implica. Resulta necesario que la familia haga lo posible para aliviar la presión y la incertidumbre que esa mujer pueda sentir ante los cambios externos e internos que se avecinan. Ese apoyo le hará más fácil y natural comprender lo que ocurre en su cuerpo para poderlo aceptar y aceptarse, y para amarse a sí misma con todas sus potencialidades y capacidades, sin rechazos.