BIODESCODIFICACIÓN DE LA AMENORREA: CULPA Y DESEO INCONSCIENTE DE NO SER MUJER

Por Jesús Casla
Terapeuta de BioNeuroEmoción –
Descodificación Biológica
& Hipnosis Clínica Reparadora
www.dbr-casla.com

 

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Se entiende por amenorrea la ausencia de menstruaciones tanto en la mujer que por edad ya debería haber comenzado a menstruar y aún no lo ha hecho como en aquella, más adulta, que ha visto interrumpido ese proceso súbitamente. Esta ausencia de menstruación puede ser de carácter fisiológico o patológico, es decir, cuando indica la posible existencia de otras enfermedades.

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Amenorrea, rechazo inconsciente de la propia feminidad

Las principales circunstancias fisiológicas asociadas a la amenorrea son:

– La aparición de la menarquia: habitualmente, la mujer tiene su primera menstruación (menarquia) entre los 11 y los 13 años de edad, sin embargo hay casos en los que ésta se inicia mucho más tarde, incluso a los 16 años. Este retraso no tiene por qué ser preocupante.
– El embarazo también altera y condiciona la menstruación desde un punto de vista fisiológico ya que durante esos meses la amenorrea siempre está presente y responde, por tanto, a circunstancias naturales.
– La amenorrea que se presenta durante la lactancia tiene una duración variable; pero también obedece a razones fisiológicas ya que el endometrio en esa etapa permanece estable por la disminución en la producción de estrógenos y progesterona.
– Con la llegada de la menopausia, aproximadamente entre los 45 y los 55 años, el ovario pierde su funcionalidad y desaparece definitivamente la menstruación. La última regla está precedida por el climaterio que marca la transición entre la edad reproductiva y no reproductiva de toda mujer.

Las amenorreas de carácter fisiológico se agrupan en:

Primarias: cuando la menarquia no se ha presentado antes de los 16 años. Se calcula que sólo un 3% de las mujeres llega a esa edad sin haber tenido su primera regla. La amenorrea primaria puede estar provocada por un funcionamiento anormal de los ovarios, lo que provoca, a su vez, una producción insuficiente de hormonas como la progesterona, estrógenos y andrógenos. La amenorrea primaria puede ir acompañada de otras manifestaciones como la falta de definición en ciertas partes de la estructura corporal femenina, sobre todo en cintura y caderas.
Secundarias: cuando la menstruación desaparece durante al menos tres meses en mujeres que no están embarazadas, ni lactando ni han alcanzado la menopausia.

La amenorrea que responde a circunstancias patológicas expresa la existencia de alteraciones en los órganos y estructuras implicadas en la menstruación, como el sistema nervioso central, hipotálamo, hipófisis, ovarios, útero y vagina, principalmente. Otras veces, la amenorrea patológica es el indicio de la presencia de enfermedades como tuberculosis, hidrocefalia, aneurisma, meningitis, alteraciones de la función suprarrenal o alteraciones de la tiroides.

Al margen de los aspectos fisiológicos y patológicos, existen otras circunstancias que pueden incidir en la aparición de amenorrea. Por su origen, las amenorreas se pueden agrupar en aquellas provocadas por la existencia de anomalías anatómicas de los órganos genitales (himen imperforado, agenesia vaginal, disgenesia gonadal o hiperplasia suprarrenal congénita) o las causadas por anomalías en la función endocrina, como insuficiencia ovárica primaria, tumores en los ovarios, ovarios poliquísticos, lesiones ováricas (quistes foliculares o luteínicos) y tumores de hipófisis.

Además, se deben tener en cuenta otras situaciones y hábitos que también pueden provocar la aparición de amenorrea. En primer lugar, diversas problemáticas psíquicas, como la angustia, la ansiedad o la depresión que conducen muy frecuentemente a la desaparición de la menstruación. También la desnutrición puede desencadenar cuadros clínicos de amenorrea, ya sea por dietas extremas de adelgazamiento o por anorexia nerviosa. En estos casos, la recuperación del peso normal suele ser suficiente para que la menstruación vuelva a su curso normal. En casos de sobrepeso u obesidad también puede llegar a manifestarse la amenorrea. Asimismo, las mujeres que practican mucho deporte se someten a una gran presión y exigencia física y mental que, junto con la habitual pérdida de grasa corporal, provoca recurrentes alteraciones menstruales por el aumento de testosterona, hormona del crecimiento y prolactina. Estas alternaciones pueden conducir también a la desaparición de la menstruación.

Descodificación biológica de la amenorrea
El abanico de causas y circunstancias que pueden llevar a una mujer a sufrir amenorrea es amplio y variado; sin embargo, el sentido biológico de esta enfermedad permite simplificar y clarificar la tonalidad y naturaleza de los conflictos emocionales inconscientes que la originan.

Las sintomatologías asociadas a la menstruación informan, en general, de que la mujer afectada alberga conflictos no resueltos de rechazo a su feminidad; actitud basada siempre en el rechazo al modelo de madre–mujer que para ella ha supuesto su propia progenitora. Además, en el caso de la amenorrea entran en juego dos circunstancias de gran importancia. En primer lugar, el aspecto sexual que queda de manifiesto con el aludido rechazo a la propia feminidad. De ese rechazo a la propia feminidad y a la propia sexualidad surge un sentimiento de suciedad respecto a los órganos genitales y, por ende, el deseo, profundo e inconsciente, de no ser mujer por los “inconvenientes” que puede conllevar. En segundo lugar, el aspecto afectivo referido principalmente a la relación de pareja. Muchas veces, la mujer con amenorrea alberga sentimientos de culpabilidad que se han generado a raíz de palabras, acciones y actitudes de su pareja hacia ella. Hechos denigrantes y frustrantes que ha vivido en silencio, con rabia e impotencia. La mujer vive esa situación con desvalorización y culpa. Las actitudes de su pareja y la imposibilidad de expresar lo que ocurre en su interior hacen que no se sienta a la altura, que se desvalorice. No encuentra la manera de comprender la actitud de su pareja ni de conseguir una rectificación. Se desvaloriza y se culpa a sí misma porque se cree incapaz de reconducir la situación. Muy probablemente esas palabras o acciones de la pareja han tenido lugar justo antes o durante el período y, por tanto, su inconsciente ha asociado la situación conflictiva a esa manifestación periódica de su ciclo menstrual. De manera que la regla queda vinculada inconscientemente a ese sentimiento de culpabilidad e impotencia. En estos casos, el sentido biológico de bloquear la menstruación es, por tanto, anular esa culpabilidad e impotencia. Inconscientemente, la mujer pone remedio a esa situación conflictiva y dolorosa bloqueando el ciclo menstrual. Rechaza, así, la posibilidad de procrear y de reproducir con su pareja ese modelo insatisfactorio de madre–mujer–esposa que vio en su propia madre. En estas circunstancias, la amenorrea representa una defensa inconsciente de la mujer para evitar repetir ella misma experiencias y roles insatisfactorios y dolorosos que observó en su madre cuando era niña.

En terapia, curar y desactivar los programas inconscientes que dan lugar a la amenorrea requiere estudiar a fondo el Proyecto Sentido, la infancia y la adolescencia de la mujer para escrutar el modelo de madre–pareja-mujer con el que ha crecido y averiguar si se identifica o no con dicho modelo. Asimismo, es muy importante conocer cómo vive y cómo siente su relación de pareja y qué programas inconscientes de origen transgeneracional pueden estar afectándole o proyectándose en esa relación con su pareja. Todo ello permitirá que tome conciencia de qué bloqueos y rechazos le han llevado a padecer amenorrea. Ubicar y comprender todas las circunstancias que han estado afectando la aceptación de su feminidad y de su modelo de madre-pareja-mujer le permitirán liberarse de patrones, programas y creencias que no son suyos. Comprender el origen de sus sentimientos de culpa y desvalorización en relación con su pareja le ayudarán a valorarse, respetarse y, por tanto, a afirmarse y aceptarse. Curar la amenorrea requiere un trabajo de búsqueda interna y de reconciliación consigo misma; de aceptación y respeto a su propio cuerpo y a sus capacidades para poder sentirse y vivir como madre, como pareja y como mujer que fluye en plenitud y armonía.