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Dermatitis o eczema. Separación y desarraigo (Descodificación biológica) – Jesús Casla

By 10/08/2022No Comments

Dermatitis o eczema. Separación y desarraigo (Descodificación biológica)

 

Jesús Casla 

Escritor, consultor, terapeuta y catedrático.

Descodificación Biológica – Biodescodificación,

Descodificación Transgeneracional

Hipnosis Regresiva Reparadora (HRR)®

Creador de la Descodificación Biológica Reparadora (DBR)®

Fundador del DBR Institute APS

 

 

www.dbr-casla.com      www.jesuscasla.com      www.dbr-institute.com

 

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Se denomina dermatitis o eczema a un conjunto de afecciones de la epidermis, caracterizadas por la inflamación, enrojecimiento, picazón (prurito) y descamación de la piel, así como por la aparición de ampollas y erosiones que exudan al rascarse. La piel se muestra constantemente reseca y cuando el problema se vuelve crónico, se observa también un progresivo engrosamiento de la superficie cutánea que, con el transcurso del tiempo, a veces también varía de color.

Aunque pueden iniciarse a cualquier edad, los eczemas o dermatitis son más frecuentes en los primeros cinco años de vida, y más aún en las niñas. En casos más raros, este problema se manifiesta crónicamente a lo largo de la edad adulta.

Tipos de dermatitis:

  • Dermatitis atópica: también denominada eczema atópico, es la más común y suele presentar muchas variantes, si bien se caracteriza por la habitual sequedad de la piel y porque ésta se vuelve más frágil de lo habitual. En ocasiones, aparecen también grietas y placas de costras rojas, con descamación y constante comezón. Afecta con frecuencia a los niños pequeños, sobre todo en los cinco primeros años de vida, aunque puede persistir hasta la adolescencia, a veces incluso hasta la edad adulta. Las partes del cuerpo más afectadas son los pliegues de brazos y piernas. En bebés y niños pequeños suele localizarse principalmente en la cara, los codos y las rodillas. Sin embargo, en los casos de adolescentes y adultos la dermatitis atópica es más habitual en las manos, los pies y en los pliegues de brazos, codos y rodillas. Expresa un conflicto de separación o desarraigo, alejamiento de espacios con los que la persona se siente familiarizada, identificada; lugares que permanecen integrados en su memoria emocional por las experiencias vividas allí.
  • Dermatitis de contacto: a veces la dermatitis se produce como una reacción fisiológica cuando la piel entra en contacto con determinados metales, como níquel, cromo y mercurio; pero también con algunas sustancias como jabones, cosméticos, detergentes, perfumes y algunos alimentos. Los síntomas más habituales son hinchazón, enrojecimiento de la piel, prurito, aparición de ampollas y descamación.
  • Dermatitis seborreica: se distingue por la presencia de lesiones escamosas que generalmente se localizan en el cuero cabelludo y en el rostro, con mayor incidencia en personas con piel grasa. Hay un trauma emocional de separación que actúa como conflicto desencadenante; pero el origen o conflicto programante corresponde a la memoria emocional uterina, cuando el feto, a través de la unión simbiótica y la conexión emocional que tenía con la madre, captó y sufrió la separación, física o emocional, vivida por sus padres durante la gestación, separación que el feto hizo suya, con todas las consecuencias, probablemente asumiendo la culpa de ese distanciamiento entre ellos.
  • Neurodermatitis: el picor y la acción de rascarse reiteradamente provocan el endurecimiento de la piel y la formación de placas o costras, a veces también ampollas o vesículas.
  • Dermatomicosis: infección que se presenta principalmente en el cuero cabelludo y las uñas. Manifiesta un conflicto de separación vivido de manera dramática y fatal. Quien sufre este problema se siente atacado en su integridad y acorralado porque interpreta que esa separación y pérdida de contacto nubla el horizonte de sus días y le arrebata cualquier sentido o resquicio de ilusión a su existencia.
  • Dermatomiositis: el primer signo es la inflamación y enrojecimiento de los párpados; pero poco a poco se extiende simétricamente a otras partes, como el rostro, los brazos, las manos y las piernas. La inflamación se concentra en los músculos de la piel, lo que provoca una disminución de la fuerza, comprometiendo la realización de gestos y movimientos corrientes. La dermatomiositis es la somatización de un conflicto de   separación vivido con impotencia. Tiene lugar cuando una persona sufre por la imposibilidad de retener a su  lado a un ser querido; la impotencia de perder de vista        definitivamente a alguien, perder el contacto y la   posibilidad de abrazar a esa persona. A veces, también   cuando la separación está relacionada con el clan familiar y el consiguiente desarraigo, ya sea por haber sido excluido o por un alejamiento debido a otras razones,   como emigración, estudios o trabajo. Se anhela el contacto, el abrazo, y se sufre por la imposibilidad de tenerlo.
  • Dermatitis actínica crónica: se manifiesta tras la exposición prolongada al sol; lo que provoca la aparición de ampollas recubiertas por una pequeña costra oscura. En ocasiones, responde a un conflicto de separación que ha tenido lugar stricto sensu bajo el sol: la clásica historia de amor veraniego que, una vez finalizado el período estival o las vacaciones, concluye también. Se pierde de vista a la otra persona y esta separación deja, qué duda cabe, un poso emocional de sufrimiento y dolor. Una historia truncada que cuesta olvidar porque permanece grabada y plenamente vigente en el inconsciente. El conflicto también puede estar relacionado con el padre, especialmente cuando hay reproches o gestos autoritarios hacia el hijo que enfrían la relación y causan separación o distanciamiento emocional.

 

La dermatitis siempre es la expresión de conflictos

de separación, pérdida de contacto.

De modo más preciso, manifestación del miedo arcaico que subyace en el individuo que se expone a la soledad y al peligro que ésta entraña. Cuando la zona afectada es el cuero cabelludo, se evidencia una necesidad de ser visto, considerado y, por ende, reconocido; pero sin exposición.

La persona anhela el reconocimiento al tiempo que

pretende preservar su ámbito de privacidad;

resaltar sin sobresalir en exceso.

En cambio, cuando la zona afectada son los pabellones auditivos, el conflicto de separación está relacionado con palabras de un ser querido que ya no se escuchan, ya sea por alejamiento físico, pérdida o distanciamiento emocional. Igualmente, y de forma más precisa, cuando la dermatitis se presenta en la vagina o el pene, la separación adquiere un tinte sexual, la frustración y el sufrimiento por la pérdida del contacto íntimo con la pareja o amante. Especial relevancia adquiere la dermatitis actínica que afecta a los brazos. Si aparece en la parte interior o en el pliegue de los codos, el conflicto de separación guarda relación con el hecho de no poder abrazar a alguien. En cambio, cuando la parte afectada es la cara exterior, se trata igualmente de un conflicto de separación y pérdida; pero el matiz emocional cambia, ya que el trauma en este caso es por no ser abrazado, no recibir el contacto deseado por parte de una persona querida.

 

Jesús Casla es autor de los libros:

Descodificación Bio-Transgeneracional. Secretos y claves del árbol genealógico 

El ciclo menstrual y sus síntomas. Descodificación biológica y emocional 

La memoria emocional de la vida uterina

Huellas emocionales de la infancia. Una visión sistémica de las relaciones familiares

Belleza emocional. Aportes para una búsqueda interior

El infinito es mi camino. Regresiones a vidas pasadas

 

 

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