MENSTRUACIÓN Y BIONEUROEMOCIÓN: ESPEJO EMOCIONAL DE LA MUJER

Por Jesús Casla
Terapeuta de BioNeuroEmoción –
Descodificación Biológica
& Hipnosis Clínica Reparadora
www.dbr-casla.com

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Si hay algo que identifica a la mujer desde el punto de vista biológico es su aptitud y su capacidad como portadora y generadora de vida. Uno de los aspectos fisiológicos más íntimamente ligados a esa faceta materna es la menstruación, parte esencial del ciclo sexual femenino porque hace posible el cometido biológico de preparar cíclicamente el cuerpo de la mujer madura para el embarazo.

Cada ciclo menstrual se prolonga habitualmente durante veintiocho días, estableciéndose desde el primer día de un período (menstruación) hasta el primer día del siguiente período. En circunstancias normales, en las mujeres adultas este ciclo puede oscilar de 21 a 35 días, mientras que en las más jóvenes puede abarcar desde 21 a 45 días.

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Problemas de menstruación: rechazo a la propia feminidad

La menstruación -o período o regla– es un sangrado vaginal normal que la mujer tiene cuando el óvulo que es expulsado del ovario para ser fecundado no es fertilizado.

Habitualmente, una menstruación normal suele alcanzar un caudal aproximado de 40 a 50 ml, compuesto no sólo de sangre sino también de tejido endometrial y diversos fluidos vaginales. Este flujo vaginal se prolonga normalmente de tres a cinco días.

Para que el ciclo menstrual tenga lugar es imprescindible que en el cuerpo de la mujer se produzca cíclicamente un incremento y posterior disminución de hormonas, concretamente estrógenos, progesterona, inhibina y activita. El útero está sometido a la influencia de estas hormonas de origen ovárico. Los cambios más determinantes se observan en el endometrio, concretamente en la mucosa endometrial que, bajo la acción de estrógenos y progesterona procedentes de los ovarios, desarrolla una serie de cambios periódicos a lo largo de 3 etapas claramente diferenciadas:

1ª: Proliferativa o estrogénica: tiene lugar aproximadamente del 5º al 13er día del ciclo menstrual.
2ª: Secretora o progestacional: habitualmente del 14º al 29º día del ciclo.
3ª: Menstrual o de disgregación: del 1º al 4º día del ciclo menstrual.

Existe una extensa terminología médica para denominar a las distintas anomalías o problemas relacionados con la menstruación; sintomatologías de las que iremos realizando la correspondiente descodificación biológica en próximos artículos. Como avance, las más importantes son:

.- Amenorrea: irregularidades en la regla e incluso su ausencia.
.- Hipomenorrea: disminución anormal ya sea del flujo menstrual o de la duración de la menstruación aunque con intervalos intermenstruales normales.
.- Menorragia o Hipermenorrea: incremento anormal del flujo menstrual (más de 80 ml) o de la duración de la menstruación (más de 7 días); pero con intervalos intermenstruales normales.
.- Polihipermenorrea (sinónimo de menorragia y de hipermenorrea): menstruaciones frecuentes (acortamiento del intervalo intermenstrual) y muy caudalosas (aumento del flujo menstrual)
.- Menorrea: menstruaciones y ciclos menstruales normales.
.- Metrorragia: hemorragia menstrual irregular procedente del útero (al margen del ciclo menstrual)
.- Oligomenorrea: intervalos excesivamente amplios (superiores a 35 días) entre dos menstruaciones.
.- Polimenorrea: cuando los intervalos menstruales se presentan muy cortos (menos de 21 días)
.- Dismenorrea: dolor abdominal o pélvico que se presenta antes o durante la menstruación
.- Spotting: pequeños sangrados entre menstruaciones que pueden presentarse 1 ó 2 días después de concluir el período; pero también puede suceder a mitad del ciclo menstrual.

Para adentrarnos en la descodificación biológica tanto de la menstruación como de los síntomas o anomalías asociados a ella, debemos partir de la consideración previa y genérica del elemento esencial: la sangre. Desde el punto de vista biológico, la sangre simboliza y representa, por un lado, a la familia; por otro, el amor a la vida, la alegría de vivir. Toda persona asocia la familia (consciente o inconscientemente) a tres necesidades básicas: recibir vida, colaboración y apoyo; sentirse protegido y sostenido; y contar con un sentimiento de cohesión, con un sentido de pertenencia. Por otra parte, biológicamente la pérdida de sangre (hemorragia) manifiesta que la persona, inmersa en situaciones de angustia y agobio, ha perdido la alegría de vivir. En esas circunstancias, puede tener problemas para poder administrar con plena capacidad su propia vida, hasta el punto de que su situación emocional puede llegar a bloquearla.

Por tanto, la descodificación biológica de la menstruación gira en torno a dos referentes que han de ser considerados y evaluados ante cualquier síntoma o problema que la mujer padezca con respecto a su ciclo: la familia y la actitud ante la vida (más bien su pérdida de alegría frente a la vida)

De forma genérica, los problemas menstruales ponen de manifiesto que la mujer alberga conflictos emocionales serios y profundos que la llevan inconscientemente a no aceptar su feminidad ya sea en el aspecto sexual, físico y/o socio-cultural. Ese rechazo a su feminidad se establece sobre todo después de la adolescencia. Es a partir de entonces cuando puede consolidarse interiormente la creencia de que la sexualidad y los genitales son algo sucio, vergonzoso y pecaminoso. Si esto ocurre, la mujer vive y percibe su propia feminidad con culpa, con temor.

La mujer que presenta problemas o anomalías relacionadas con su menstruación actúa en reacción a su propia madre, más concretamente a ese modelo (espejo) de madre y mujer que para ella ha representado –por cercanía y conexión emocional- su propia madre. En la primera infancia los hijos toman como modelo y espejo de la figura paterna y materna a sus propios progenitores y si uno de ellos, o los dos, no existen, creará figuras paternas de sustitución que igualmente le sirvan de referente. Por eso, es muy importante estudiar en detalle el Proyecto Sentido de la mujer que tiene problemas con su menstruación, es decir: las situaciones vitales y emocionales de su madre desde los meses previos a la concepción hasta que la hija cumplió tres años de edad. Analizar cómo fue la relación madre-hija en la primera infancia, si la madre afrontó conflictos emocionales, si hubo muertes y luto en la familia, si tuvo una “madre ausente” o si la madre fue afectivamente fría o distante. También es importante considerar si la madre fue sumisa con respecto al padre, si fue sobreprotectora con respecto a los hijos o si sufrió maltrato verbal, físico o psicológico. Todo ello deja secuelas pues marca ese modelo de madre y mujer que la hija absorbe como referente. Tomar ese modelo como referente no quiere decir, ni mucho menos, que lo acepte como ideal o modelo a imitar. Precisamente la disconformidad con el “modelo” representado por la madre es el elemento esencial de rechazo a la propia feminidad. No quiere decir que la mujer que rechaza inconscientemente su feminidad no sea femenina. Lo que sí evidencian esos problemas menstruales es que le resulta poco atractivo el rol de mujer que para ella ha supuesto su madre, probablemente porque conlleva estar sujeta a normas y situaciones que no desea para sí misma después de haber visto que a su madre le causaron dolor, postración o infelicidad.

Los problemas de menstruación evidencian que la mujer afectada probablemente ha asumido una serie de creencias asociadas al rol de mujer-madre que juzga limitantes; pero que en realidad son sólo creencias, nada más. Esas creencias generan emociones que perjudican la felicidad y la paz interior de la mujer.

De manera genérica, toda mujer que sufre problemas con su menstruación debe analizar con detalle las pautas, normas, referentes y valores que pueda haber interiorizado de su madre como primer y más importante modelo materno y femenino que fue. Ahí radica la clave principal de sus rechazos y temores internos con respecto a su propia función materna y su feminidad: la no aceptación para sí misma de aquel modelo. Tomar conciencia y comprender esto proporcionará a la mujer la capacidad de liberarse de esos programas inconscientes para poder fluir libremente, sin ataduras, sin imposiciones, sin condicionantes sociales y culturales; amando su cuerpo, respetando sus capacidades e identificándose plenamente con su función materna y femenina.