BIONEUROEMOCIÓN Y TORTÍCOLIS: INFLEXIBILIDAD ANTE LA VIDA

Por Jesús Casla
Terapeuta de BioNeuroEmoción –
Descodificación Biológica
& Hipnosis Clínica Reparadora
www.dbr-casla.com

La tortícolis es un espasmo doloroso de los músculos del cuello, particularmente del esternocleidomastoideo, angular de la escápula y de los músculos escalenos, que se contraen y provocan una inclinación anormal e involuntaria de la cabeza ya sea de manera permanente o temporal, limitando la flexibilidad e impidiendo, con ello, girar la cabeza.

Los síntomas más evidentes asociados a la tortícolis son el dolor cervical agudo, una notable disminución de la capacidad de movimiento en la zona del cuello, la rigidez del músculo esternocleidomastoideo, la postura anormal y forzada que, como consecuencia de lo anterior, adopta la cabeza y la frecuente aparición de cefaleas

Tradicionalmente, la medicina clásica achaca la aparición de tortícolis al estrés y a las lesiones musculares causadas por movimientos bruscos o malas posturas. Para el resto de los casos de tortícolis se culpa, como suele ocurrir, a los factores genéticos.

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La tortícolis expresa terquedad y falta de flexibilidad en nuestras opiniones y formas de ver la vida

En cualquier caso, siempre son recomendables una serie de hábitos saludables como usar una adecuada almohada para dormir, evitar giros bruscos con el cuello –sobre todo en frío- y no forzar la postura del cuello al hablar por teléfono, conducir, etc. Asimismo, la relajación y los estiramientos de la zona cervical siempre contribuyen a aliviar la tensión acumulada.

La medicina tradicional distingue varios tipos de tortícolis:
.- Tortícolis causada por movimientos bruscos y malas posturas de la zona del cuello.
.- Tortícolis idiopática, cuando aparece sin causa conocida.
.- Tortícolis congénita que se da dentro del útero al haberse colocado el feto en una mala posición, apareciendo complicaciones en el riego del cuello.
.- Tortícolis espasmódica psicógena, caracterizada por la presencia de espasmos y dolor agudo en el cuello.

La medicina moderna, como es habitual, pone más atención en las manifestaciones de las enfermedades o síntomas que en el sentido y las auténticas causas que hay detrás. Por eso, cuando alguien presenta tortícolis normalmente entra en el recurrente ciclo de tratamientos con calor seco y masajes, administración de calmantes, uso de collarines de diseños y materiales supuestamente “milagrosos”, estiramientos, relajaciones, etc.; pero tarde o temprano la tortícolis se presenta de nuevo con el habitual surtido de dolores de cuello y espasmos musculares.

Sentido biológico de la tortícolis
La descodificación biológica – BioNeuroEmoción de la tortícolis aporta precisamente la explicación que la medicina tradicional soslaya y desprecia, es decir: su verdadero sentido, su “para qué”. Porque, como sabemos, en el origen de todo síntoma hay un “para qué”, un mensaje de nuestro inconsciente que se expresa a través de nuestra biología para que tomemos conciencia de conflictos emocionales archivados y no resueltos, incorrectamente gestionados o heredados de nuestro clan familiar por lealtad transgeneracional.

En general, los dolores y malestares localizados en el cuello hacen referencia simbólicamente a nuestra flexibilidad frente a las situaciones que nos depara la vida. Como nexo entre el cuerpo y la cabeza, los dolores que afectan al cuello evidencian una contradicción entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Los problemas en el cuello ponen de manifiesto que nos atrincheramos, nos encerramos, en nuestra forma de ver e interpretar una situación, una relación, un conflicto… Expresan, por tanto, nuestra inflexibilidad y nuestra incapacidad para adoptar o contemplar distintos puntos de vista. Normalmente, son personas obstinadas que no consideran distintas opciones y alternativas a las suyas porque creen que no las pueden controlar. Esta actitud mental se traduce literalmente en rigidez, terquedad, inflexibilidad.

La tortícolis expresa un conflicto motor de contrariedad en la acción; situaciones en las que, por una parte, deseamos girar la cabeza para ver a alguien; pero, por otra, nos lo prohibimos. Queremos mirar; pero no lo hacemos. Si la contracción muscular de la tortícolis nos impide hacer el gesto de negar con la cabeza, significa que deseamos profundamente decirle no a alguien o a algo; pero que no nos lo permitimos. Por el contrario, si el dolor nos impide afirmar con la cabeza es porque nos gustaría decir sí; pero tampoco nos lo permitimos.

Deseamos avanzar y retroceder al mismo tiempo. No podemos, en definitiva, mirar hacia dos lados a la vez y de esa lucha interna surge precisamente el conflicto que expresa la tortícolis. Situaciones, cosas o personas de las que huimos, que evitamos ver o mirar.

En el fondo, la tortícolis expresa terquedad, falta de flexibilidad en nuestras opiniones y en formas de ver y gestionar la vida y nuestros pensamientos. Es fruto de un rechazo y desacuerdo interno ante algo o alguien que no nos atrevemos o no nos permitimos manifestar.

Hay, por tanto, una autodesvalorización. Personas a las que les resulta difícil vivir y gestionar su presente. Que viven con inseguridad y se resisten –consciente o inconscientemente- a contemplar todas las opciones y alternativas, manteniéndose inflexibles. Evitan afrontar situaciones incómodas o comprometidas.

Abandonar la inflexibilidad y encontrar el justo equilibrio está en nuestras manos. Para ello, es necesario que tomemos conciencia de nuestros actos; darnos cuenta de qué o a quién rechazamos mirar y para qué actuamos así. La solución -poderosa y contundente- consiste en abrirnos a nuevas formas de ver y afrontar la vida; mostrarnos receptivos –abiertos- a nuevas ideas. Más que asumir unas decisiones conductuales o motoras, se trata de tomar conciencia de las situaciones y de nuestras actitudes al respecto. Cuando somos capaces de adoptar conscientemente este cambio de actitud nuestra vida cambia, mejora y, por supuesto, la tortícolis desaparece.

Nuestro cuerpo y nuestra biología expresan nuestros anhelos ocultos y conflictos inconscientes, sólo debemos tomar conciencia de ello para ser capaces de entenderlos y comprenderlos. El tratamiento de la tortícolis en terapia de BioNeuroEmoción conduce rápidamente a la toma de conciencia y aporta una solución efectiva y definitiva a un problema que, si no se atiende correctamente, se convierte en un desequilibrio muy condicionante para nuestras vidas.