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VARICES (descodificación biológica): Desvalorización y deseo de volver al regazo familiar, Jesús Casla

By 07/10/2020No Comments
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Varices

Desvalorización y deseo de volver al regazo familiar.

Jesús Casla 

Consultor y Terapeuta de

Descodificación Biológica – Biodescodificación, Descodificación Transgeneracional e Hipnosis Regresiva 

www.dbr-casla.com      www.jesuscasla.com

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Las varices son dilataciones que se producen por la acumulación de sangre en las venas superficiales, precisamente a causa de la debilidad de las paredes de éstas. Una vena dilatada no cumple su función, que es permitir que la sangre complete su recorrido de retorno al corazón desde las piernas y los pies. Las válvulas venosas sirven precisamente para facilitar la subida de la sangre e impedir que ésta, por la acción de la gravedad, retorne hacia los pies. Cuando las válvulas no se cierran, la sangre se acumula en las venas y, si las paredes son débiles, éstas se ensanchan, lo que en ocasiones provoca no sólo la dilatación característica, sino también la aparición de otras complicaciones como edemas, hinchazón de las piernas y, a veces, también úlceras o flebitis, lo que puede llegar a comprometer la calidad de vida de la persona afectada.

Las varices son la enfermedad vascular más habitual, ya que afecta a casi al 30% de la población adulta, llegando a superar el 50% entre las personas mayores de cincuenta años.

A su vez, son más frecuentes en las mujeres y se presentan, sobre todo, en las piernas, si bien a veces aparecen en otras partes del cuerpo, como esófago, ano (hemorroides) o testículos. Entre las causas de las varices, la más frecuente es el funcionamiento defectuoso de las válvulas, responsables de que la sangre circule hacia el corazón. Cuando las válvulas no cumplen su función, la sangre se acumula en la vena. Por otra parte, la existencia de trombos, es decir, coágulos, también impide la correcta circulación sanguínea y, en consecuencia, provoca dilatación e hinchazón.

En general, los síntomas más comunes asociados a las varices son la pesadez de piernas, calambres, sensación de acorchamiento, así como la aparición de edemas, hinchazón y dolor. En casos más graves, también, úlceras venosas, oscurecimiento de la piel e incluso sangrado.

A su vez, distinguimos entre varices superficiales y tronculares. Las primeras, también conocidas como arañas vasculares (telangiectasias), son las más frecuentes. Resultan muy visibles y constituyen un problema sobre todo estético, sin llegar a producir coágulos, ulceraciones u oscurecimiento de la piel. En cambio, en las varices tronculares las venas presentan una dilatación más acentuada, con más hinchazón y, por tanto, mayor acumulación de sangre.

En cuanto a su evolución, las varices pueden llegar a describir cuatro estadios:

  • Estadio 1º Fase inicial en la que el sistema venoso  comienza a mostrar los primeros de una dilatación excesiva.
  • Estadio 2º Empiezan a hacer acto de presencia las  molestias, así como la sensación de cansancio, prurito, edema, pesadez, calambres en la zona gemelar e incluso dolor.
  • Estadio 3º Ser observan ya alteraciones en la piel, su  coloración se oscurece y hay inflamación.
  • Estadio 4º: Aparecen ulceraciones dolorosas que en  ocasiones se infectan, dando lugar a reacciones eczematosas.

Al margen de la aconsejable adopción de hábitos saludables, siempre recomendables, como evitar el sobrepeso y la vida sedentaria, o la posibilidad de eliminar las varices mediante un tratamiento quirúrgico, con láser o con microespuma esclerosante que anula la vena, vamos a prestar atención a los factores emocionales que dan lugar a la aparición de este problema circulatorio. Como criatura social, el ser humano necesita el contacto y la interacción con sus iguales, especialmente con los suyos, aquellos con los que mantiene vínculos afectivos. En la familia, considerada ésta como la comunidad natural y originaria aristotélica, colectivo basado en el amor, la lealtad y la solidaridad, cada persona necesita sentirse protegida, reconocida y amada, aspectos que hacen posible la identificación con ese grupo y otorgan el necesario sentido de pertenencia.

Desde un punto de vista emocional, la sangre, y más concretamente la circulación sanguínea, hace referencia a las relaciones o tráfico afectivo que se desarrolla intramuros del colectivo familiar.

La circulación sanguínea representa nuestra capacidad de sentir y expresar las emociones; pone de manifiesto, de forma inequívoca, si nos sentimos nutridos, considerados y correspondidos o, por el contrario, nos sentimos estancados, frustrados y desmotivados.

La persona que padece problemas sanguíneos es porque encuentra dificultades para administrar las situaciones de su vida, para experimentar y aceptar con alegría y satisfacción las experiencias que le depara su existencia. Se trata, en general, de personas muy emotivas que se preocupan excesivamente por todo, hasta el punto de llegar a bloquear su sensibilidad, como autoprotección, y vivir sin alegría, sin ilusión, con una profunda y frustrante sensación de carencia, sobre todo afectiva.

Como hemos visto, las varices hacen acto de presencia cuando las venas se dilatan porque están deterioradas y la sangre no circula de forma adecuada en su movimiento de retorno hacia el corazón. Desde un punto de vista biológico, la circulación sanguínea guarda relación con el movimiento y la necesidad de desplazamiento, así como con el sentido de individualidad y valoración de uno mismo en el seno de la comunidad, de la familia, a medio camino entre el sí-mismo de Carl G. Jung, (1875 –1961) y la diferenciación del self, propuesta por Murray Bowen (1913 – 1990).

La persona que padece un problema de varices desea más libertad de la que tiene, disfrutar de más margen de tiempo libre para sí misma; pero no encuentra el modo de obtenerlo porque se siente atrapada. Sin pretenderlo, se obsesiona más y más, potenciando de este modo sus propias preocupaciones, perdiendo la posibilidad de afrontarlas y realizarlas con serenidad y alegría.

A causa de su desvalorización, permanece anclada en situaciones que no le resultan agradables, o no tanto como antes; no encuentra la manera de escapar ni se permite dar el primer paso para intentar corregir su situación; ponerse en marcha en la dirección que desea. Se obliga a permanecer inerme, con la pesada y frustrante sensación de sentirse atrapada, bloqueada y confusa; pero plenamente consciente de que le convendría realizar los cambios que no pone en marcha.

Arrastrándose en la vida como si ésta fuera una condena, un castigo, lo cual acrecienta su sufrimiento y frustración.

Para poner sordina a su situación, quizás tratará de centrar su atención en cosas que le distraigan para tratar de escapar de una sensación de bloqueo que no resuelve; se sobrecargará de tareas propias y ajenas que difícilmente le permitirán librarse de su desaliento y disgusto.

Personas que se sienten ahogadas en ambientes que les resultan disfuncionales, principalmente en el ámbito familiar o de pareja, sin la determinación para plantar cara a sus problemas.

En ocasiones, personas que se sienten prisioneras, atrapadas en situaciones desagradables o en relaciones deterioradas. Se sienten igualmente ahogadas, acumulan dolor y frustración; pero no rompen amarras. No ven el modo de dar marcha atrás, liberarse y volver al redil (laager), al ámbito familiar y afectivo de la infancia; en definitiva, al territorio, ahora idealizado precisamente por la presente situación disfuncional que le atrapa. Anhelo de retorno que no se materializa y, en consecuencia, la sensación de bloqueo que se acrecienta a cada instante. Existe, por tanto, un conflicto de separación vivida con desvalorización, esto es, la incapacidad para pasar a la acción y llevar a efecto el deseo de efectuar cambios, escapar.

 

Jesús Casla es autor de los libros:

Descodificación bio-transgeneracional, secretos y claves del árbol genealógico

El ciclo menstrual y sus síntomas, descodificación biológica y emocional

La memoria emocional de la vida uterina

Huellas emocionales de la infancia, una visión sistémica de las relaciones familiares

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